22 febrero 2010

HERMANOS

Creo que mis hermanos son la faceta más privada de mi vida. A la que pongo más disfraces.
Días como hoy en los que no están mis padres en todo el día me doy cuenta de lo importantes que son para mí. Me gusta hacer de gato, de bebé, de papá,... de lo que haga falta. Sólo mi hermana entiende esos juegos pero su sonrisa vale el ridículo que hago. Me gusta que me coja de la mano y me lleve hasta donde ella quiere para que le alcance algo o, simplemente, para enseñármelo. Señala las pinturas y nos ponemos a dibujar árboles, un gran río, una casa de chocolate,...
Mi hermano es distinto. Las cosas son más difíciles con él. Y más actualmente. En muchos aspectos, es igual que yo. Él tampoco se deja ayudar, él también es hermético, él también tiene una coraza que le protege...
No sé. Días en los que dejo de hacer todo lo planeado (es decir, pasar apuntes, escribir y poco más) para jugar con ellos, me doy cuenta de lo que me pierdo cuando no lo hago.
Les quiero. Y a Noelia, que está lejos, también. Y la echo de menos.

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