23 octubre 2009

EL ÚNICO SIEMPRE SEGURO


Cada día te recuerdo más. Cada día siento que te necesito más. Quiero oír tu voz. Quiero que me des un consejo. Quiero verte. I know that you have your eye on the sky, looking at me, you can read my mind. Sé que lo que quiero no es posible. Sé que no podré verte más. Sé que ahora estás en otro lugar, quien sabe dónde nos lleva la muerte. Pero sé que todo sería más fácil si estuvieses aquí. Han pasado cinco años desde aquel 1 de septiembre y te sigo recordando, te sigo llorando, te sigo queriendo. Sigo esperando que, algún día, entre en tu habitación y te encuentre dormido y yo me pueda tirar encima de ti para despertarte, como hacía cuando era pequeño. O que me levantes y me lleves en volandas hasta el asiento del conductor de tu camión. Tu maldito camión. Sigo esperando ir al pueblo y que nos vayamos a la Peña del Cuervo a escalar, donde todavía se conservan algunos mosquetones y, donde actualmente, en la pequeña cueva que hay casi en la cima, hay una foto tuya pegada con silicona y con las firmas de los que nos atrevimos a subir hasta allí como tú solías hacerlo.

Pocas personas que me conocen saben de ti. Porque eres el secreto mejor guardado que tengo. Porque poca gente merece saber algo de ti, digamos “conocerte”. Porque yo tampoco merecería haberte conocido y pude hacerlo.

Marcos, me siento solo, me siento perdido. Y sé que tú me harías sentirme protegido, acompañado, querido. Sé que tú me darías un abrazo, de esos en los que me apretabas y movías la cabeza como un loco, de esos en los que yo reía, en los que tú rugías como el tigre que estaba dibujado en el capó de tu coche.

Pero ya no habrá más abrazos de esos. Ni de esos, ni de ningún tipo. Porque ya no estás. Y yo debería ir haciéndome a la idea. Sigues formando parte de mi vida, de forma muy presente de hecho.

Y es el único “siempre” del que puedo estar seguro.

Estoy completamente seguro de que tú estarás siempre conmigo.

EL AGUJERO NEGRO EN EL CENTRO DE LA ESPIRAL


Luego me quejo de que la gente me agobia pero, siendo realista, me agobio yo solo. El jueves es un día de la semana en el que me pongo especialmente nervioso. Porque llega el fin de semana y quiero organizarme de forma que pueda ver a todo quien me lo haya pedido.
Este es un fin de semana como otro cualquiera. El viernes, cuando a las 15:00 salga de clase y coma en la facultad, iré a casa de mi abuela (una media hora de camino), dejaré allí la mochila, iré a Moncloa a buscar a Aitor que llegará a eso de las 17:30 para estar en Atocha a las 18:00 y poder ensayar en Teatrosa; saldré a las 21:00 (si somos puntuales…)y, a las 22:00, tengo que estar en Callao con Dani, Luz, Miguel, Paula, Patri, Sonia,… Según cuando tenga que irse Dani a San Agustín (o sea, a eso de las 7:00 que sale su autobús), volveré a casa de mi abuela donde intentaré dormir algo (¿quién necesita dormir?) para levantarme, ducharme y estar a las 12:15 en la Pampa para ir con Vanesa a comprar el regalo de Cristina. Después, a la 13:30, tengo que estar en Francos para buscar a Marta y que nos vayamos a comer por Gran Vía pero tengo que estar a las 17:00 en Estrecho para ir a la reunión. Después, ayudaremos allí hasta eso de las 21:00, porque tendremos que ir a Plaza de España donde estaremos Cris, Aitor, Vane, Tristán, Paola,… para ir a la tetería y celebrar el cumple de Cris (o hacer un amago de ello) Espero llegar a Alcobendas a eso de las 2:00 donde mi madre me espera para despertarme a las 8:00 para cuidar a mi hermana y hacer algo de limpieza. Comeré e iré a casa de mi tía para que me dé un masaje (cosa que llevo prolongando en el tiempo desde hace casi un mes) y, a partir de las 18:00, tendré algo de tiempo para mí. Y eso, si no me ha surgido ningún plan para entonces porque todavía faltan unos días para el domingo. Ya me han dicho de ir al Retiro pero…me apetece pero estaré sin fuerzas.
El lunes, de nuevo, la rutina semanal con clases, estudio, piscina,…Y volverá el jueves y volveré a querer tener todo estructurado con mi tiempo calculado al milímetro. Y es algo que no me gusta porque me impide una de las cosas que más me gusta de mí que es mi impulsividad, el decir: “vamos a hacer tal” y hacerlo, sin plan por adelantado, que surjan las cosas.
Y, incluso así, siento que me falta gente a la que tengo que ver, gente que incluso sé que no me quiere ver. Me falta poder hacer algo que quiera. Excepto comer con Marta, el resto son planes que hago por “obligación”; me decanto por lo que debo y no por lo que quiero hacer. Y quiero cortar con eso. Pero me cuesta. Porque estoy acostumbrado a llevar este tipo de vida y planteármela de otra manera, me hace replantearme si quiero cambiarla realmente. Y, al final, me agobiaré y mandaré todo a la mierda, que es algo que se me da de puta madre. Cada vez conozco a más gente nueva. Cada tengo menos ganas de conocer a más gente. Cada vez tengo más ganas de llamar a Helen y decirle: “Quiero verte. Quiero recuperarte. Sé que no lo merezco. Sé que nunca estaré a tu altura porque me pusiste en un pedestal y ahora se ha roto. Sé que te avisé pero nunca pensé que fuera hacerlo. Y lo he hecho. He roto por donde no debía. Y sé que no te gusta que ponga las cosas en el blog pero no me atrevo a otra cosa. Y quizá me llames, y entonces yo no te lo coja; porque no pueda o porque no quiera, pero ninguna de las dos es excusa.”
Me estoy hartando de saltar de oca en oca y no mantener a nadie en mi vida. Me estoy hartando de ser como un niño pequeño al que le regalan un juguete nuevo y, como tiene más botones y es menos conocido, abandona el resto para dedicarle su tiempo a ese juguete. Pero, aunque esté harto, aunque no encuentre la solución, yo soy el único que puedo salir de la espiral en la que estoy. Porque si no lo hago, llegaré al centro y explotaré; y crearé una nueva espiral. Pero no me atrevo. No me atrevo a romper con esta vida que me he creado. Con esto que ya pienso que forma parte de mí. No puedo romper con los huecos de mi agenda, decorada con cuadros de Dalí, pero con el mismo contenido de mierda. Tiempo dividido para gente que no sé si quiero dedicárselo, ni si se lo merece. La segunda no me importa, el problema está en la primera.
Pero no soy así, y me cuesta cambiarlo. Claro que me cuesta. Quiero cambiarlo desde hace tiempo pero el agujero negro del centro de la espiral cada vez me absorbe más y cada vez me acerco más a ese centro al que no quiero llegar. Debo luchar contra mí. Pero me da miedo.
Y no sé si tendré a alguien cuando esto termine, o más bien, cuando empiece.
Y no sé si aguantarán cuando decida empezar.
Y no sé si querré que sigan ahí.
Y no sé ni cómo empezar.
Ni siquiera sé si debo empezar.
Necesito tiempo pero sin dejar de hacer nada de lo que hago. Llegué hace poco a la conclusión de que eso no es posible.
En ese caso, ¿qué he de hacer?

21 octubre 2009

INTUICIÓN

Today the sun is shining just for me, I don´t know why
But I can feel something inside, there´s nothing I will hide
Everything seems easy, I can play and I will win it
There´s no doubt about myself, it´s me and no one else
´Cause that day, that day is coming around so soon
I can feel it, that day is coming around so soon.

And I´m waiting for my angel
And my angel may be you
And I´m still waiting for my angel
My man and my savior
Another time it goes by

Suddenly you came into my life just like a sweet surprise
Trying to find out the best way to play it out
Something in your eyes makes me love you, makes me cry
But it´s just happiness you see, keep on seducing me

Es increíble como puede venirte una canción a la cabeza cuando conoces a alguien. Tengo la intuición de que he conocido a alguien importante. Sólo porque cuando le escuché hablar por primera vez me vino esta canción a la cabeza. Esta canción. Sólo pensé en la música pero hoy he leído el mensaje. Un mensaje muy claro. Todavía creo en mis intuiciones, no me suelen fallar; soy intuitivo, para bien y para mal. Así que, I´m still waiting for my angel and my angel may be you.

19 octubre 2009

TRES PERSONAS

Tres personas buscan un pequeño hueco en mi vida. Yo, por primera vez, he decidido dejar que las cosas fluyan. Tres personas en la universidad intentan conocerme por alguna razón desconocida para mí. Tres personas: Dani, Alba y Luz. Alba, Luz y Dani. Luz, Dani y Alba. Tres personas. Que, poco a poco, iré conociendo. Sin prisa. Por una vez, intentaré no organizar, no preocuparme, no elegir, no racionar el tiempo. Procuraré ser yo y punto. E intentaré darme conocer aunque me cueste. Porque se están abriendo un pequeño hueco. De momento, pequeño. Quien sabe lo grande que se podrá hacer. De momento, pequeño. Pero no quiero pensar en lo que pasará o dejará de pasar. Simplemente, ellos ahora están conmigo. Haciendo trabajos, sentándose a mi lado, compartiendo coñas, clases (en el aula, en el césped o en la cafetería), intercambiando gestos... Viviendo segundos, minutos, horas. Compartiéndolos. Ellos se esfuerzan por entrar en mí. Intentan que sea feliz, se preocupan de sacarme una sonrisa. Por una vez, quiero ir poco a poco y sin prisa. Porque creo que va a ser mejor. Y porque creo que merecen la pena. Gracias por dejarme un hueco en vuestro corazón.
PD. Colgaría alguna foto pero no tengo ninguna con los tres juntos y, por separado, no me apaño. Asi que, ajo y agua.

SIGUES SORPRENDIÉNDOME

Y si tú caías, yo contigo.

Es tan preciso, cálido y frío, emocionante y desolador, acogedor y distante, es tan tuyo que llena. [Resp. "Escribir a medianoche"] Cada vez
que "te leo" me doy cuenta de a quién tengo a mi lado, una persona que pretende pasar desapercibida porque le da miedo que le conozcan y porque no confía en sí misma tanto como a mí me gustaría que lo hiciera, de un ejemplo de superación en muchos sentidos, de un alma acogedora en la sombra que no conoce el "no" por respuesta, de alguien que cuando profundizas notas que roza la perfección, de una persona que te llena, de un buscador de sonrisas.

Ese es Aitor. Quien actualmente, me da fuerzas para seguir. Digan lo que digan, hagan lo que hagan. Y, lo más importante, haga lo que haga. Él sigue ahí. Mejor, él sigue aquí, a mi lado. Y yo ya no sé que hacer para agradecérselo. Para agradecértelo. Gracias por haberte empeñado en convertirte en un gran amigo. En el mejor amigo que he tenido, tengo y, espero, tendré.

ESPEJOS

Cuando por fin me atreví a mirarme al espejo, descubrí porqué había estado tanto tiempo sin mirarme. Supe que no era mi rostro lo que buscaba; buscaba el rostro de otro.
Y lloré. Intenté contener mi llanto y vi cómo los músculos se tensaban momentos antes de que la primera lágrima se deslizase por mi mejilla. Cerrando los ojos, esa lágrima se pegó a la pestaña para quedar tras una nube. Una nube de tristeza que no quería sentir mía. Rozaban mis mejillas mientras miraba en otros espejos de la casa que me reflejaban, de nuevo, eso que no buscaba. Pude mirarme desde todos los ángulos posibles. Lágrimas repetidas hasta el infinito. Cada vez menos espejos en los que encontrarle. Continuaba mirando espejos. Espejos. Más espejos. Mi madre tiene siempre un espejo en la puerta de cada armario. Y otro más grande en el salón. Y en el recibidor. Y en los baños. Y uno pequeñito en la cocina. Y otros, aún más pequeños, guardados en diferentes cajones. Continuaba viendo un rostro, el rostro de un perfecto desconocido, que siempre me miraba de frente. Supuse que era yo. Pero él no estaba. En ningún espejo. Ninguno había guardado su imagen. Todos reflejaban la misma estúpida cara con los ojos rojos, la nariz mocosa y los labios vibrantes.
Los rompí todos. Él no estaba reflejado. Tampoco estaba dentro. Simplemente, no estaba. Él no estaba.
Él no estaba.
Él no está.
¿Él estará?
Seguiré mirando en los espejos que encuentre. Seguiré sin encontrarlo. Y, así, seguiré rompiendo espejos. Para que, al romperse, se formen pedazos y consiga, de un solo espejo, infinitos. Él mundo se llenará de espejos. Y así sólo seguirá reflejándose la misma estúpida cara de ojos rojos, nariz mocosa y labios vibrantes.
La misma.
La misma estúpida.
La misma estúpida cara de ojos rojos, nariz mocosa y labios vibrantes.
La misma estúpida cara de ojos rojos, nariz mocosa y labios vibrantes que, algún día y por suerte, dejaré de ver.
¿Por qué?

15 octubre 2009

ESCRIBIR A MEDIANOCHE

Escribo unas cuantas líneas. Las que necesito.
Con las palabras que tú me enseñaste a usar a lo largo de estos años.
Tú eras la perfecta sombra en el papel mientras jugabas con el atardecer.
Yo temía salirme del camino pero me llevabas de la mano.
Rompiste mi único deseo de dormir contigo otra noche.
Sólo quería que fueses atento, cercano.
Mientras caían las hojas en otoño.
Soledad, dolor, no me han abandonado.
Y si tú caías, yo contigo.
Si me amabas, ¿no te sentiste amado?
Ahora supongo que estarás más seguro.
¡Pero si tan sólo me hubieras avisado!
Siete mentiras solitarias recuerdo con el viento sombrío de medianoche.
Abre el libro y siente el único poema que leer he osado.
Yo romperé mi nombre.
Y sellaré esta medianoche con una lágrima de mi corazón blando.
Quema el papel.
Cada línea por la que he llorado.
Yo, escritor; tú, mi único personaje principal.
Me haces llorar por tu amor, al igual que hiciste cuando
Llegaste a entender que todo…
Todo había terminado.
Todavía no soy capaz de releer estas líneas.
Hazme fuerte, Dama del Dolor, hazme menos humano.
Ya no creo en ese “juntos por siempre”
Estas líneas sólo pueden herirme, matando.
Lo siento por la lluvia.
Ahora, en el puente, te abandono, debajo.
Doy media vuelta y te dejo.
Dejo la carta que nunca será enviada, una carta en blanco.
Buenas noches
Decidí que todo ha acabado.

13 octubre 2009

BUSCANDO TIEMPO

No sé qué hacer.

Sigo jodido por la mierda del tiempo. Sigo sin saber como compaginarlo todo para hacer todo lo que quiero. Y he llegado a la conclusión de que, si no he conseguido compaginarlo hasta hoy, quizá es que no haya manera de hacerlo.

Pero, ¿qué debo abandonar? ¿Tal vez quién? ¿Qué precio estoy dispuesto a pagar?

Me planteo muchas opciones pero ninguna de ellas me gusta. Y tampoco puedo seguir como hasta ahora, agobiándome y queriendo hacerlo todo. Se me acabaron las fuerzas hace tiempo y ahora se nota. Ahora la gente se ha dado cuenta. Quizá demasiado tarde.

No necesito que la gente esté encima. Al contrario. Lo que quiero es que cada uno sea feliz con su vida, que no tengan problemas. Así, tendré un poco de espacio. Pienso que demasiadas personas me ven como alguien más o menos importante en su vida y yo no puedo darlas todo lo que me piden. O no siempre.

Hay a quien quiero dedicarle tiempo. Hay a quien quiero ver para compartir un café y charlar. Pero no quiero verles a todos.

El problema está en que no sé decir que no. Tampoco podría mandar a nadie a la mierda. Antes me voy yo. Y me estoy yendo. Me estoy derrumbando. Estoy cayendo poco a poco, silenciosamente, en una espiral de cansancio, falta de tiempo y muchos planes.

Y quiero cumplirlos todos. Y si consigo uno, ya hay otros dos que debo zanjar.

Y así, no acabaré nunca. Y nunca empezaré a vivir mi vida. ¿Qué debo hacer o, mejor, qué debo dejar de hacer?

No sé elegir. No sé decidir. Y nadie puede hacerlo por mí. Soy yo quien debe decidir cómo utilizar mi tiempo. Mi tiempo. Hace tiempo que busco algo de tiempo, paradójicamente.
¿Para qué seguir ayudando a la gente si luego me siento vacío? Busco algo que me llene. Y lo he encontrado. Pero sigo siendo ese niño pequeño que se ilusiona con un juguete nuevo y abandona los demás porque ya sabe cómo son, porque sabe que seguirán ahí.

No cuido a la gente. Hay quien lo sabe y, quien no lo sepa, ahora sí. Sabe dónde se mete. Es el momento de decidir si os merece la pena. Si es mejor para vosotros dejarme atrás, adelante. No seré yo quien os lo prohíba. Porque yo no soy capaz de decir adiós. Y si esperáis ese momento, nunca llegará. Porque siempre tengo una excusa para seguir aferrándome a alguien a quien, quizá, no quiera o no deba continuar aferrado.

Necesito tiempo para reflexionar, para estar conmigo, para reflexionarme, para autoconocerme, asustarme y autodestruirme, suicidarme e inmolarme.

Debo encontrar tiempo. Pero, mientras tanto, seguiré haciendo las mismas cosas. Seguiré con todo lo que llevo hasta ahora. Hasta que me agote definitivamente. Hasta que el cuerpo me obligue a parar.

Quizá entonces sea demasiado tarde para ponerme a pensar.

08 octubre 2009

PORQUE SON MUCHOS MOMENTOS

Estoy confuso.
Hay momentos en los que no puedo dejar de quererla, ser consciente de que la echo de menos y de que quiero que forme parte de mi vida. Pero también hay momentos en los que quiero matarla, mandarla a la mierda con sus rayadas.
Muchos momentos. Muchos lugares los que hemos recorrido juntos. Muchos sentimientos los que me ha hecho descubrir. Muchas coincidencias en la manera de pensar, y de sentir.
Se me vienen a la cabeza fotogramas de distintos días: su cara en el Dunkin escuchando “Heavy on my heart”, el día que simulábamos ser estatuas, la charla de risoterapia, un día en el Café&Té de Sol mandándola un sms mientras pedía en la barra y luego, con un mensaje en una servilleta que aún sigue en mi corcho (9/11/08), una tarde con Juanan, Elvi y ella en Plaza España con un cachimba improvisada, los días de Agosto que durmió en mi casa, con Juanan o sin él, aunque acabásemos saturados, intentando liarnos en el palacio real aunque fallidamente, en el cine viendo “Public enemies” donde “había muchas tiendas”, la noche que fui a buscarla a la Casa del Libro, las noches de verano hablando por teléfono, otra noche en Plaza Castilla sentados en un poyo y sintiendo una conexión inexplicable, cenando en Batán y acompañándola a casa porque estaba mal, durmiendo en mi casa y abrazándome porque yo estaba mal mientras mi hermana andaba por ahí, noches en la chupitería con sus amigos, con los de la ECH, nosotros solos, una noche en Argüelles coincidiendo con Mary, y la noche que estuvimos durmiendo los cuatro en mi casa, tantos cafés en distintos sitios,…
Muchas horas. Muchos días. Muchos recuerdos. Demasiados. Porque ahora no sé si podré continuar alargando la lista de recuerdos. Porque ahora no sé si creo en el siempre o no. Porque estaba demasiado obcecado en la idea de “me odia” y ahora veo un resquicio que puede ser “la jode”. Y en eso estaríamos de acuerdo. Porque me jode. Y me seguirá jodiendo.
Me jode haber sido tan gilipollas. Me jode haberme centrado tanto. Sabía que la universidad me iba a alejar de todo y de todos, pero no tanto. Sabía que tendría que dar de lado a quien quiero, pero no tanto. Sabía que me iba a costar organizarme, pero no tanto. Sabía que estaría saturado tanto por trabajos como por hermanos, pero no tanto. Sabía que ella estaría esperando el momento en el que pudiésemos vernos, pero parece que no.
Porque la he cagado. Porque ya no contestaba a mis mensajes. Porque ya no me quería coger el móvil. Porque no me daba cuenta de que quería que le sacase un hueco. Porque no me la merezco. Porque ha sido demasiado increíble durante demasiado tiempo y ahora hay que dejar Helen para más gente. Porque ya tocaba que me abandonasen. Porque no podía ser todo tan bonito. Porque no tengo tiempo ni para decirla que la echo de menos. Porque no creo que quiera volver a verme. Porque no creo que deba volver a verla. Porque no creo que tenga fuerzas para quedar con ella. Porque se me caería la cara de vergüenza cuando la viese. Porque no sé que la pasa ni que la deja de pasar. Porque necesito saber que está bien. Porque pienso que soy yo quien ahora le está jodiendo. Porque creo que ahora está cabreada pero llegará un momento en el que el viento amainará y se dará cuenta de que tiene tantos recuerdos como yo. Porque los hemos vivido juntos. Porque me cuesta darme cuenta de que ya no tengo valor para darle al botón verde cuando paso por su nombre en mis contactos del móvil. Porque, si me atrevo a llamarla, cuelgo antes de que comunique.
Me jode que sea tan cabezota, que piense que la gente no merece la pena, que el mundo está lleno de gente asquerosa que quiere joderte la vida.
Pero es normal que piense eso si coincide con gente como yo.
Pero tiene a Juanan. Tiene a Elvira. Tiene a sus padres. Y eso debería hacerla ver que la gente no es tan mala como parece.
Ahora pienso en el día en el que nos conocimos, sentados en un taxi, saliendo de un cementerio. Y en lo lejos que me parece que está ese día si veo todos los que hemos compartido por en medio.
Y ahora no entiendo nada. Porque sabía que si las cosas se jodían, lo pasaría mal. Sabía que dice muchas cosas cuando se cabrea aunque no las sienta (me di cuenta con Juanan, con Elvi, con Samara, con Will). Pero lo que dice, duele. Y duele mucho.
Ahora no sé que quiere. No sé que quiero.
Pero, si lo mejor para ti, es borrarme de tu vida, hazlo. Dime, por tuenti, por blog, por sms,…que no quieres volver a saber nada de mí. Y me iré. De verdad, me iré. Ya tengo práctica en eso.
Pero no puedes pedirme que deje de pensar en ti. Que deje de quererte.
Pero, por favor, si crees que merece la pena, si crees que podríamos arreglarlo, si crees que ambos reconocemos que seguimos queriendo tener al otro en nuestra vida, házmelo saber también. No te prometo que pueda dedicarte más tiempo porque reconozco que no lo haría ni aunque quisiese. Porque no tengo tiempo material para hacerlo. Pero intentaré estar más pendiente. Intentaré aliviar tu carga cuando pueda. No intentaré ser “tu primer plato” pero si un plato de postre, o el platito del pan. Esos platos que están de vez en cuando pero que se agradece que estén. Es lo que te ofrezco. Sé que no es mucho pero es lo que puedo ofrecerte a día de hoy.
No puedo pedirte ni que me quieras, ni que me recuerdes con afecto, ni siquiera que me olvides; pero no puedes evitar que yo te siga queriendo, que pueda seguir escribiendo sobre esa gran amiga que tuve/tengo y que creía en un “people always leave” que yo le hice creer aún más.
Sé que no te lo crees pero sigo ahí. No sé cómo pero sé que quiero seguir ahí, seguir formando parte de tu vida.
De ti depende tu decisión.
Ahora puedes ponerme verde todo lo que quieras por escribir en el blog en vez de decírtelo a la cara o por la razón que sea. Pero sabiendo todo lo que he escrito. Porque es cierto. Porque quiero seguir conociéndote. Porque quiero seguir sorprendiéndome. Porque ya no quiero seguir absorbido por el tiempo. Porque ya no tengo arte para escribir. Porque ya no tengo fuerzas para continuar tecleando. Porque no tengo nada más que decir. Porque…Porque ahora tengo más razones para que mi canción siga siendo “Heavy on my heart”

HAPPY ENDING

Wake up in the morning, stumble on my life
Can't get no love without sacrifice
If anything should happen, I guess I wish you well
A little bit of heaven, but a little bit of hell

This is the hardest story that I've ever told
No hope, or love, or glory
Happy endings gone forever more
I feel as if I'm wastin'
And I'm wastin' everyday


This is the way you left me,
I'm not pretending.
No hope, no love, no glory,
No Happy Ending.
This is the way that we love,
Like it's forever.
Then live the rest of our life,
But not together.


2 o'clock in the morning, something's on my mind
Can't get no rest; keep walkin' around
If I pretend that nothin' ever went wrong, I can get to my sleep
I can think that we just carried on

A Little bit of love, little bit of love
Little bit of love, little bit of love

07 octubre 2009

POR LO QUE PARECE, FIN

En realidad, para que algo se termine, los culpables siempre son dos. Se reconozca la culpa o no.

06 octubre 2009

PEQUEÑOS DETALLES

Son los pequeños detalles los que te hacen ver que la gente te aprecia. Son esas sorpresas, esos actos que no te esperas, que te hacen sonreír. Hoy me he levantado aunque pensaba que iba a ser uno de los peores días de mi vida, pero los que me rodean, aquellos que intentan estar cerca de mí, les deje o no, han conseguido arreglarlo. Y han sido muchas las sorpresas. Es ese beso que me ha dado Paula por la mañana. Esa frase diciéndome que Aitor es increíble, que tengo mucha suerte de tenerle como amigo (y no sabes que razón tienes, Paula). Alba dándote las gracias por un mensaje que llevaba días en mis borradores y, por fin, me decidí a enviarlo. Esos dibujillos que hace Dani cuando se aburre en clase (es decir, constantemente) y que luego me enseña para sacarme una sonrisa. Esa canción mal entonada por Roxana pero que nos hace reír a todos, sin importarle. Luisa metida debajo de la mesa para que Hilda no la pille en clase, incluso paseando por el pasillo y sin verla. Bea y sus comentarios cuando nos saltamos las clases. Elena con un gracias por no dejarla tirada en la universidad. Mi hermano contándome sus problemas de camino a la piscina. Es Aitor que habla conmigo por el móvil de cosas más o menos importantes durante más de una hora y sin cansarnos. Cris que me llama para decirme que, de nuevo, está seriamente con Tristán y, por fin, deja de darle quebraderos de cabeza. Es llegar a casa y encontrarse un post-it pegado en el cajón con un “te quiero, guapo” con la letra de mi madre. Es que Jesús se preocupe por mí y me saque a la terraza para hablar de lo que me preocupa (él lo sigue intentando y, aunque yo nunca le dejo entrar, se agradece que se preocupen por ti). Es mi prima mandándome un mensaje diciéndome que me echa de menos (el momento de vernos se acerca,jeje). Es mi madre obligándome a irme a la cama (primera vez que lo hace desde que no vivo en Talavera) porque sabe que llevo desde el jueves sin dormir…
Son tantas cosas. Y de tanta gente que, puedo decir que, forma parte del puzzle de mi vida. Tantas sorpresas. Tantos pequeños detalles. Que, aunque al levantarme piense que va a ser un día de mierda, las personas a quien importo, aunque sea un poco, intentan cambiarlo poniendo su granito de arena.
Son piezas importantes en el puzzle. Siempre lo son y lo serán. Y, aunque desaparezcan, aunque no las vuelva a ver, aunque…seguirán en mi corazón, como tantas otras personas ya lo están. Empezando por la ya más que cicatrizada Laura, a la dudosa Helen, pasando por la no tan olvidada Mary. En mi corazón, siempre hay hueco para alguien más. En mi agenda y en mi tiempo, no tanto. Pero no hace falta ver a alguien para saber que está ahí. Y, aunque antes pensaba lo contrario, cada vez me van demostrando más que no es así.
Ante tiempos duros, optimismo. Dejemos el pesimismo para tiempos peores.
Gracias a todos. A quien me demuestra que me quiere, a quien no me lo demuestra, a quien está ahí, a quien quiere estar ahí, a quien cree que ya me ha perdido o a quien, simplemente, me dedica un segundo de su vida a pensar en mí.
Gracias

04 octubre 2009

FELICIDADES

Hoy es tu día. No dejes que nadie te lo amargue. No pienses que algo va a salir mal. Simplemente, disfrútalo. Disfruta de toda la gente que tienes a tu alrededor. De tu mamitis aguda. De tener una hermana que, aunque esté absorbida por su mundo, no deja de preocuparse por ti. De tener una Isa, una Gemma,…mucha gente que es feliz sólo con verte sonreír. Alégrate y sé feliz. Tienes razones para serlo. Y hoy, más que nunca. Te quiero pequeñajo.
PD. Siento haber estado tan raro y tan distante pero todo tiene su explicación así que te debo un café. Aunque tenga que ser en un par de semanas, pero ya hablaremos.

01 octubre 2009

LA PIEDAD DE MAQUIAVELO

Cada vez estoy más seguro de que no me he equivocado de carrera. La psicología es un mundo en el que quiero adentrarme sin miedo a lo que me voy a encontrar. Ayer, clase de Historia con “House”. Iba sin ganas hacia el Aula 9. Nos dice que vamos a hablar del famoso mito de la caverna. Platón. Las ganas se me quitaban cada vez más. Decido desconectar. Miro hacia delante y veo a Alba riéndose con Óscar. Alba es una de las personas que me ha sorprendido. Veremos que depara el futuro. Echo una ojeada hacia atrás y me encuentro con la mirada de Rocío. Me dedica una sonrisa y pienso que tiene una de las sonrisas más bonitas y sinceras que he visto. Vuelvo a girar la cabeza y miro hacia mi izquierda. Ahí está Dani, un chico que merece la pena conocer aunque cueste llegar a él. También sonríe y siento que “éste puede ser el principio de una gran amistad”. Presto un momento de atención a la clase por cotillear de qué están hablando. ¡Y me sorprendo cuando veo que hablan de la mentira!
Sigo el debate sin participar pero atendiendo a las distintas perspectivas. Cuando cambian de tema, yo sigo en mi cabeza con el mismo.
Veo una clara división entre dos tipos de mentiras: una, llamémosla maquiavélica, y la mentira piadosa. Y es una diferencia muy fácil de entender en teoría pero difícil de diferenciar en la práctica.
Las mentiras maquiavélicas son aquellas que se dicen en beneficio del que miente.
Las mentiras piadosas son aquellas que se dicen en beneficio de quien es mentido.
Incluso así, ¿pueden considerarse como “buenas” alguna de las dos?
No nos vamos a meter en el tema de qué es bueno y qué no lo es. Cada uno tendrá su modo de ver la “bondad”.
Me dedico a analizar la mentira durante el resto de la clase, con algún que otro retorno a la realidad, pero sin mucha importancia.
Llego a varias conclusiones tras estar casi dos horas reflexionando.
La primera, que más o menos la tenía clara antes de comenzar la reflexión, es que ocultar algo no es mentir. Para mí, ocultar algo es tener intimidad. Y cada uno decidirá cuál es el grado de intimidad que quiere tener. Podemos considerarlo “malo” si lo que ocultamos es algo que afecta directamente a quien se lo ocultamos pero, aun así, seguimos siendo nosotros los que tenemos esa información y quienes decidimos el mejor momento para compartirla.
Nadie puede, y mucho menos debe, obligarte a contar algo que tú no quieres compartir. Tú eres el dueño de tu vida y hay cosas que necesitan una digestión, un tiempo para ser analizadas o, simplemente, a la persona adecuada para contársela. Podemos encontrar ayuda en los lugares más inesperados pero seremos nosotros los que decidamos qué hacer con esa ayuda.
La segunda conclusión, que ni siquiera yo tengo clara, es que, para mentir, hace falta ser inteligente. Comúnmente se dice que una mentira lleva a otra. Y controlar un castillo de mentiras sin que se derrumbe es complicado. Yo salí de mi castillo de mentiras hace poco tiempo y se derrumbó a mis espaldas con mucha gente dentro. Creo que es una buena decisión ser franco con la gente; con tacto y sabiendo decir las cosas, pero franco y sincero. Pero esa edificación es la más difícil a la que me he enfrentado ya que los planos los vas haciendo día a día y no sabes a dónde te va a llevar ese montón de ladrillos. Y, por esa misma razón, normalmente suele caerse. Y, si no, alguien se ocupará de tirar tu castillo.
De esta conclusión, sale otra, aunque quizá menos general y por ello más particular. Si construyes un castillo de mentiras, es para meterte dentro y protegerte de las verdades que te rodean. Porque no te gusten. Porque te den miedo. Porque prefieras ignorar la verdad. Porque te hagan ignorarla. Porque quieras esconderlas. Por lo que sea. Toda razón es válida para crear una mentira. Es la manera más valiente de reconocer que somos unos cobardes ya que la única manera de destruirlas es enfrentarse a ellas. Y enfrentándose a todo aquello que han creado a su alrededor, que no será poco. Yo “he tenido la suerte” de poder vivir las dos situaciones. Sin duda alguna, se vive mejor fuera del castillo. Aunque haya un momento en el que te quedes solo, merecerá la pena. En mi caso, la ha merecido.
La cuarta y última conclusión, y que tampoco tengo clara, es que, detrás de toda mentira, ya sea maquiavélica o piadosa, hay un grado de egoísmo. Mayor o menor, pero las mentiras suelen ser egoístas. Aunque sólo sea porque pienses que no eres tú quien debe decírselo, ya es un egoísmo. Creo que en la mentira maquiavélica no necesita explicación. Tal vez sí un poco más en las mentiras piadosas. Aunque en estas, la razón del egoísmo suele ser el miedo. Miedo a perder a esa persona amada. Miedo a quedarse solo. Miedo al qué dirán. Incluso vamos más allá y tenemos miedo hasta del qué pensarán.
Nunca podremos tener a todos los que nos rodean contentos con nuestra manera de pensar y de actuar. Porque somos diferentes y vemos el mundo de formas distintas. Por tanto, también tendremos distintos consejos a la hora de mentir o no hacerlo. Siempre habrá quien sea más empático y comprenda la situación en la que se estaba, y luego estará quien te abandonará al destapar la mentira porque “mentirme es lo peor que podías hacerme”.
Convivimos con la mentira. Es una realidad. Vivimos con la mentira a nuestro alrededor. Incluso nos mienten hasta en los ingredientes que tienen algunos alimentos (que nos importará menos pero no dejan de ser mentiras; maquiavélicas, por cierto, que son “peores”)
Debemos aprender a lidiar con la mentira y saber llevarla.
Pero si los filósofos se contradicen y no llegan a ninguna conclusión respecto a esto, no voy a ser yo quien lo consiga.
Digamos que, a mí, no me importa (debería entrecomillarlo) que me mientan ya que puedo comprender situaciones, casos,… Es lógico tener miedo de lo que sea.
Creo que es mucho más importante ser consecuente con lo que se hace, sea lo que sea. Y sé de quien no está de acuerdo. Pero es mi forma de pensar, y eso no lo voy a cambiar a no ser que me demuestren que estoy equivocado.

30 septiembre 2009

GENTE QUE NO ENTIENDE

Nuevas decepciones. Y una gran alegría que recompensa las decepciones.

Están las personas que te piden tiempo, y las que te lo exigen, aunque no sea directamente, pero te lo exigen.

Y yo no puedo. Porque a mi no me apetece estar con quien me carga con más piedras de las que ya tengo. Y no es sólo una persona. Si fuese una, podría con ello.

Sólo con algunas personas me siento cómodo y suelen coincidir con aquellas que no me exigen tiempo. O, por lo menos, que no me hacen sentir así. Hay personas que mandan mensajes para decirme que me quieren, para preguntarme cómo me va o para decirme que se va a dar un paseo y cuando vuelva me llama. De otras no recibo ningún mensaje. Soy yo el que siempre tiene que dar el primer paso. Y luego están las que mandan mensajes exclusivamente para quedar, o para que les llame porque no tienen saldo, o porque quieren algo de mí en ese momento que se les he pasado por la mente. No sé porqué no miran un poco más allá e intentan sólo formar parte del puzzle de mi vida. Mi prioridad es siempre aquel que me necesite y que me lo diga. “Oye, me gustaría hablar contigo cuando puedas, si quieres o puedes” Mensaje de Patricia del 29 de septiembre a las 22:28. Claro que puedo hablar contigo. Porque quiero ayudarte. Aunque luego no me aporte nada. Aunque luego me des una patada en el culo. Aunque luego… ¿Qué me importará el luego? Yo sé que ella ahora está en mi vida, que le pasa algo y que me ha pedido hablar conmigo ¿Puedo negárselo? No. Porque me gusta ayudar a la gente, aunque casi ninguna persona de mi alrededor consiga comprender porqué soy así. Soy así y no pienso cambiarlo. Y me caeré cien mil veces y llegará un momento en el que no podré levantarme. Pero no me importa. Porque quiero seguir ayudando a la gente como pueda. Porque me gusta ser esa persona que llega para ayudar a pasar un momento duro para luego desaparecer y dejar un buen recuerdo. Porque soy un buen “ayudante” aunque no un buen amigo. ¿Por qué las personas no lo entienden? ¿Por qué? Y si no lo entienden, ¿por qué están constantemente diciéndote que lo cambies? Repito, por desgracia, no es sólo una persona la que me exige. Son muchas paredes las que me aprietan para irse cuando ya se han cansado y cuando se dan cuenta de que ya les he dado lo que necesitaban, de que ya no les aporto nada más. Pero yo no se lo reprocho. No me importa. Porque sé que ésa es mi función en la vida. Y me repatea que alguien se meta con eso. Que me diga que no tengo razón. Que el mundo no merece la pena. Estoy convencido de que merece la pena y mucho. Y quien no se dé cuenta, que abra los ojos. O que los mantenga cerrados, pero que también cierre la boca.

Por eso te aprecio tanto Aitor. Porque siento que tú eres uno de los pocos que me comprende. O que si no me comprende, por lo menos, intenta entenderme. O sólo se esfuerza. Pero eso ya es mucho para mí. No se para sólo a juzgarme, primero intenta acceder a mi interior. Y luego me aconseja, me habla, me dice, pero nunca me hace sentirme obligado a seguir sus consejos. Por eso te quiero. Porque no siento que me aprietes, que me ahogues, que me ahorques. Aunque te dedique más o menos tiempo que a los demás, tú tienes un lugar prioritario en mi corazón.

Gracias por haber aparecido en mi vida. Gracias por ser mi gran alegría.

PD. Las cosas fáciles y felices están ahí. Sólo hay que saber verlas. Verás cómo todo va a mejor. No te preocupes. ¡Ánimo!

29 septiembre 2009

DE NUEVO, AITOR

Otra vez has sido tú quien ha venido para sorprenderme. Otra vez es contigo con quien más me apetece estar. Otra vez eres tú una de las pocas personas que no me juzgan. Otra vez eres tú quien intenta comprenderme. Otra vez...
Espero que haya muchas "otras veces"
Gracias. Eres increíble

28 septiembre 2009

DAVID

La música del By rebota en su cabeza. Las paredes pintadas de rojo se mezclan con las caras de más hombres tan borrachos como él. Dos tíos se dan el lote a su espalda y, movido por la música, les empuja.

- ¿Qué haces, gilipollas?

- Lo siento.

Y vuelven a lo suyo. Lenguas que intercambian saliva mientras las manos bajan por la espalda para apretar el culo más o menos seboso de alguien que, seguramente, no volverán a ver. David sigue bailando mientras se dirige a la barra para pedir su cuarto Brugal con Coca-cola; aunque antes ha bebido otros cuantos cubatas en el Ghetto. Va solo, sin nadie a quien conozca, por lo menos aparentemente. Tiene los ojos vacíos, sin mirar nada, ni sentir nada. Sólo bebe y baila. Un chico más joven se le acerca por detrás y empieza a bailar con él, agarrándole por la cintura. David le deja hacer, le deja que ponga la mano a tan sólo dos centímetros del cinturón. Está demasiado ocupado pagando el ron al de la barra. Ni siquiera se da cuenta de que el de la barra le deja su número de teléfono junto al vaso de tubo. Da la vuelta y vuelve a abrirse paso entre la gente, con dos manos pegadas a su cintura unidas a un cuerpo que le sigue y en el que ni siquiera se ha fijado. Cuando encuentra un pequeño hueco al lado del ventilador, se da la vuelta y se encuentra con un chico de su edad, unos veintitantos, moreno, ni guapo ni feo, un poco más alto que él y sin ninguna gracia al bailar. Le mira por primera vez a los ojos y desvía la mirada. Le levanta la cara sujetándole por la barbilla y le obliga a mirar a sus ojos marrones.

- ¿Qué quieres? ¿Quieres algo en especial o sólo te interesa follarme?

Desaparece la sonrisita de gilipollas y, en su lugar, aparece la típica cara de “¿es a mí a quien hablas?”. Tras hacer acopio de valor, prueba una última vez.

- De momento, quiero bailar contigo. Después, ya veremos.

- Yo no quiero bailar contigo.

Nunca David había sido tan seco. Siempre, o casi siempre, había bailado con todo el mundo sin preocuparle el físico, la raza o el color de la ropa interior. Pero ahora es diferente. Ahora no está Mario. Ya no está. Ya todo ha terminado.

Como un auténtico capullo. Así es como se siente ahora David. Sentado en el césped de Plaza de España, le dijo que todo había terminado, que no podía dedicarle tanto tiempo como él le exigía, que estaba agobiado con la situación, que no podía seguir así y que era mejor dejarlo. En realidad, lo que quería decir era que le dejase un poco de espacio, que le seguía queriendo pero que no tenía tanto tiempo como querría para estar con él.

Mario entonces se dio la vuelta y sólo dijo: “Vale”. Se abrazó las piernas y bajó la cabeza dejándola entre las rodillas. David le miró y dudó entre irse sin más o intentar rectificar. Porque, en realidad, no quería dejarlo. Porque, sin él, se sentía uno más del mundo. Sin él, no era nada especial. Le apretó el hombro y Mario se escapó en cuanto notó su mano. Entonces se dio cuenta de que era irremediable. De que era un capullo y un imbécil por haber roto la mejor relación que había tenido. De que no habría más paseos sin rumbo, más mensajes sin esperarlo, más besos por sorpresa. Eso sí, ahora tendría todo el tiempo que le dedicaba. Él se quejaba de que no tenía tiempo con la universidad, su familia, el musical que preparaba, el curso de no sé que, las clases de conducir,… Pero no se dio cuenta de que Mario estaba solo. De que sus padres le echaron de casa por decirles que era homosexual y se encontró en la calle sólo con el título de graduado escolar, sin casa, sin trabajo. Se conocieron y la vida de Mario cambió. David y Mario. Mario y David. El uno era impensable sin el otro. Mario le iba a buscar a todos los sitios donde David tenía que hacer algo, que no era pocos. David siempre buscaba lugar en su agenda para estar con él. Mario siempre esperaba la llamada de David, cada vez con menos uñas. Siempre juntos, menos cuando David tenía alguna obligación. Obligaciones era como las veía, a veces, excusas porque se agobiaba. Y se agobió. Y lo mandó todo a la mierda.

Y ahora es cuando se da cuenta de que la cagó. De que nunca volverá a tener eso con nadie. De que ese “vale” ha sido la palabra que más le ha dolido en toda su vida.

Ahora, con un chico moreno que podría ser majísimo y tener el segundo corazón más grande del mundo, después del corazón de Mario, es cuando ve que nunca volverá a ser como antes. Ya no tiene ganas de conocer a nadie. No quiere sorprenderse con más gente falsa y retorcida.

- Perdona. No pretendía ser tan seco. No estoy bien, no me apetece conocer a nadie y lo siento, pero me tengo que ir.

- Gilipollas.

Más decepciones. Más gente igual. Clones creados por una sociedad hipócrita y aparente.

No habrá más Marios.

Y ya no hay vuelta atrás.

27 septiembre 2009

SABES QUE ESTOY AQUÍ

Para lo que quieras
Para lo que necesites

24 septiembre 2009

MI ÚNICO ESCAPE

El blog. El único sitio en el que únicamente mando yo. En el que puedo hacer lo que me da la gana. En el que dejo un pedazo de mi corazón todos los días que puedo. El único sitio que no soporto que me toquen o que me critiquen o lo que sea. Me dicen que si no tengo una foto con no sé quien, o que quite esta porque no se qué, o que si lo que escribo me lo invento (pues claro que me lo invento, y si no, por lo menos pongo el autor), o que quite tal entrada, o que si tal, tal y tal. A todos los que intentan de una u otra manera tocar mi blog, aviso. NO ME DA LA GANA HACER NINGÚN CAMBIO. Es mi corazón quien escribe en esta página y nadie tiene derecho a decirme que destruya pedazos de mi corazón.

MERCHE


Hoy te toca a ti. Hoy es para ti. Llevamos unos cinco años siendo amigos y creo que es la primera vez que escribo sobre ti. Ya era hora.

Cuando me conociste, yo era ese chaval insoportable que te perseguía a todas partes. El chico "heavy beatle pervertido", ya no recuerdo muy bien el porqué de esos tres adjetivos pero con la coña empezamos a hablarnos más, a acercarnos el uno al otro. Fue entonces cuando empecé a tener una amistad de las de verdad. Pasamos muchas cosas juntos pero la primera importante fue esa acampada de navidad en la que no había quien te aguantase y, aun así, yo te perseguía. No sé cuantas veces me mandaste a la mierda en esos días. Y después de esa, muchos momentos más: el día que salimos Mary, tú y yo (un poco desastre, sí, pero lo recuerdo con cariño), el día que plantamos a Laura en Francos Rodriguez (tambien fue un día de mierda pero luego en el banco de La Pampa...), el día que Elena, tú y yo fuimos al zoo (ese día no tiene ningún pero, ¿verdad?), el día que estuvimos comiendo en el XXL y luego dormimos en mi casa (no te quejes de la foto, ¡eh!), el día que me sorprendiste diciendo que fuesemos a cenar al Vips (ese día sí que fue grande), el día que me llamaste diciéndome que si podíamos quedar y al final acabamos con dos frapuccinos gratis en el Starbucks de Atocha, todos los ensayos de Sueños, verte emocionada cuando terminaba de cantar en los musicales (creo que siempre ha habido una canción que te ha emocionado), el día que estuvimos en mi ático jugando al Jungle Speed (maravilloso juego donde los haya),y tantos puntos suspensivos...

No sé. Nos vemos una vez al mes y si eso (y ahora que voy a empezar Teatrosa y los viernes salgo a las nueve y tal, menos que nos vamos a ver) pero me encanta quedar contigo. Sigo considerándote uno de mis pilares cuando me voy a derrumbar. Porque te quiero y porque te lo has ganado con creces. Hay cosas que seguimos sin saber el uno del otro pero eso es lo bonito, ¿no? Así, siempre tendremos una excusa para tomarnos un cascorro más en el Tranvía o un frapuccino gratis en Atocha (de hecho, Teatrosa está en Atocha, umh...)

Te quiero. Tal y como eres, con tus virtudes y tus defectos. Sé tú. No pierdas la fe en el amor. Se te van cayendo creencias pero te tendrás que agarrar a algo, ¿no? Ese algo puede ser el amor y tienes una gran prueba de que existe y es que yo, sin duda alguna, te quiero.

23 septiembre 2009

EVA

Mi hermana. Mi pequeña Eva. La que me siempre me despierta con una sonrisa en la cara. La que me va a buscar para jugar cuando estoy estudiando. La única que me da un beso todos los días antes de irme. La que hace que, muchas veces, siga teniendo ganas de estar en casa cuando todo se torna gris. La que, con sólo dos años, me ha demostrado muchas más cosas que otras personas. Quiero a mi hermana con todo mi corazón, aunque a veces la odie y no me apetezca estar con ella. La quiero

17 septiembre 2009

MARIO


Mario está sentado en el césped de la Plaza de España escuchando Hometown Glory de Adele. Ve a la gente paseando; más bien son las parejas las que pasean. Hay también grupos de amigos que pasean pero, la gente que camina sola, camina más deprisa. ¿Realmente tendrá prisa por llegar a algún lado? “I ain´t lost, just wandering”. No estoy perdido, sólo estoy vagando. Eso dice la canción.
Mario piensa que él está cansado de vagar. Él nunca ha dejado de caminar, ha conocido muchos rincones de Madrid. Unos él solo, otros con algún amigo, los menos con su familia. Pero a él le gusta el centro de su ciudad. Le gusta la actividad que ve en la gente. Sentirse pequeño rodeado de tanta gente con prisa. Real o aparente, pero con prisa. Su mp3 cambia de canción y suena ahora una en español: Me fui de Bebe. Es irónico que la anterior canción hable de pasear por tu ciudad natal viendo las cosas que nunca cambian y aquellas que te hacen sonreír por algún recuerdo. Ahora escucha una que habla de huir, de escapar de una persona para volver de nuevo y descubrir si siente lo mismo. Sentimientos al fin y al cabo.
Mario se ha cansado de sentir. Él ya sabe lo que se siente en la ciudad natal y también lo que se siente al escapar de todo. Él sabe lo que es perder a alguien, lo que es dar un último beso, lo que es reír tan sólo porque otra persona se ríe. Sabe lo que es compartir con alguien un día entero y sentir que sólo ha pasado una hora. ¿Lo sabe? ¿O sólo lo recuerda?
Mario está sentado en el césped de la Plaza de España y recuerda el día en que alguien se sentaba a su lado. El día en que giraba la cabeza y veía que alguien sonreía porque él estaba ahí, cerca. El día en el que nadie pudo sacarle una sonrisa, excepto él. El día en que se quedaron encerrados en el ascensor y no se dieron cuenta hasta que pasaron diez minutos. El día en el que hicieron fotos en los jardines de Sabatini como si fuesen estatuas. El día en el que dieron vueltas y más vueltas bajo un sol abrasador hasta encontrar la facultad de veterinaria. El día en el que le sorprendió con una invitación a cenar en el Vips de Nuevos Ministerios. El día en el que tuvieron telepatía para enviarse un sms. Muchos días.
Mario piensa en esos días y recuerda lo feliz que fue mientras comienza Tallulah de Sonata Arctica. Pero, en especial, recuerda el día en el que él le dijo que ya no le quería, que quería terminar. Se lo dijo sentado frente a él en un césped de la Plaza de España. Dice la canción: “Don´t look back ´cause I´m crying”. No mires atrás porque estoy llorando. Y una lágrima se desliza por la mejilla de Mario mientras piensa que, en ese mismo césped en el que está sentado, David le dejó con el corazón dividido en dos.

PSICOLOGÍA


Caras nuevas. Lugares nuevos. Clases nuevas. La universidad está siendo un nuevo desafío. Comienzo la carrera con ilusión, con ganas de vivir todo al máximo. Porque siento que por fin tengo un lugar donde no me miran por encima del hombro. Porque veo que la gente no se queda en las apariencias sino que intenta ir más allá. Porque descubro un montón de asociaciones y actividades que me gustaría hacer. Porque me he convencido de que mi carrera es Psicología, de que no me he equivocado, de que sirvo para esto, de que me encanta el temario que voy a estudiar. Me he convencido de que he encontrado mi lugar. Por primera vez en mucho tiempo, tengo ganas de volver a conocer gente nueva. ¡Y lo increíble es que la gente también se acerca para conocerte a ti! Porque todos estamos igual de ilusionados y asustados.
El tiempo pasará y, poco a poco, iré conociendo a la gente. Dejarán de ser gente para convertirse en personas, con un papel más o menos importante en mi vida. Tendré tiempo de cagarme en los profesores. Podré apuntarme a diez mil asociaciones. Seguiré sumando créditos…
Ahora tengo ganas de meterme en el mundillo de la universidad. Ya veremos que pasa.
Continuará...

14 septiembre 2009

MIEDOS

Afrontar los miedos es complicado pero necesario. Perdemos a gente por miedo a actuar, por miedo al que pasará, por miedo al qué dirán. Perdemos oportunidades por miedo a arriesgarse, por miedo a que salga mal, o incluso a que salga bien. Miedo a sentir, miedo al dolor, miedo al amor, miedo a las pérdidas, miedo a la soledad, miedo a que algo termine, miedo a que empiece, miedo a que no haya tiempo, miedo a perder el tiempo,… Miedo al propio miedo. ¿No son demasiados miedos? ¿No tenemos suficientes cosas de las que preocuparnos como para, además, ponernos nosotros mismos más barreras para conseguir lo que queremos?
Afrontar los miedos es complicado pero necesario. Debemos saber que nuestros miedos los creamos nosotros y, por eso, debemos ser nosotros quienes los superemos. No podemos permitir que sean ellos los que nos muevan. Tenemos que aprender que podemos perder o ganar. Pero, si no nos arriesgamos, siempre tendremos la duda de si habríamos perdido o ganado. Sólo hay que actuar. Actuando, conseguiremos saber que nos depara el destino. Quizá nos sorprenda. ¿A qué estamos esperando para descubrirlo? Estoy seguro de pocas cosas en mi vida pero una de ellas es que me seguiré equivocando porque merece la pena levantarse.

ZOMBIE

Another head hangs lowly
Child is slowly taken
And the violence caused such silence
Who are we mistaken?

But you see, it´s not me, it´s not my family
In your head, in your head, they are fighting
With their tanks and their bombs
And their bombs and their guns
In your head, in your head, they are crying

In your head, in your head
Zombie, zombie, zombie
Hey, hey, hey. What´s in your head?
In your head, zombie, zombie?
Hey, hey, hey, oh, oh, dou, dou, dou.

Another mother´s breaking
Heart is taking over
When the violence causes silence
We must be mistaken

It´s the same old theme since nineteen-sixteen
In your head, in your head, they´re still fighting
With their tanks and their bombs
And their bombs and their guns
In your head, in your head, they are dying. "The Cranberries"



Cuesta darse cuenta de que, en ocasiones, la gente no es como esperabas o como creias que era. Varias caidas en estos últimos días; algunas importantes, otras con expectativas, y otras, simplemente, desaparecidas.
Pero hay quien siempre está ahí. Y tengo la enorme suerte de que no sea una única persona. Y nunca tendré suficientes palabras para agradeceros todo lo que haceis por mí. Cada uno a su manera, cada uno en su momento. Pero cada uno igual de imperfecto y esas imperfecciones son lo que yo valoro por encima de todo. Lo que nos hace ser diferentes son nuestras imperfecciones porque, al fin y al cabo, ¿qué es ser imperfecto?

28 agosto 2009

TRES


No importa la distancia...

Estando dos personas que te quieren juntas, sale un tema de conversación...

Te echamos de menos. Por lo que eres, por lo que nos aportas, por tu amor incondicional, por tu disponibilidad, por tu comprensión, por tu cercanía, por tu bondad, por tus pitufos, por tus musicales, por nuestro "cantame la de sola yo, joooo", por nuestro "a que jode", por la teteria (que se ha convertido en nuestro sitio, esa que está ahí escondida en plaza españa, esa (muy bien, justo la que estás pensando))

Porque eres una gran persona. Porque nos quieres. Porque te queremos. Porque nos faltan muchas cosas por hacer. Porque hemos hecho muchas cosas.

Por eso, y por mucho más, ya formas parte de nuestras vidas. Y esperemos que durante mucho tiempo.

Te queremos (Cris y yo)


PD. ¿En qué puto vuelo vienes?
PDD. Sé que salimos mal en la foto (los tres) asi que, habrá que hacer algo para arreglarlo, ¿no? Es decir, a hacer más fotos, he dicho.

25 agosto 2009

CANSADO

Estoy muy cansado. Cansado de que la gente no me entienda. Me gustaría ser más simple, no sufrir por cada decepción, no plantearme todo lo que me dicen. Quiero vivir como vivo, quiero ayudar a la gente y sentirme lleno por ello, quiero conocer personas que me apoyen en mi vida, quiero conocer a ese alguien especial que me comprenda aunque sea difícil, quiero disfrutar un poco de la felicidad de la que disfrutan las parejas que veo a mi alrededor. Me duele pensar que no hay nadie que me quiera por lo que soy, me duele creer que la gente me quiere no por lo que soy, sino porque me debe algún favor hecho en el pasado. Me duele sentir. Y cansa mucho sentir. Estoy perdido, aburrido, cansado. No sé si merece la pena vivir para y por la gente. Para mí, si la gente es feliz, yo soy feliz pero ¿podria ser feliz de otra manera?
Continuará...

EL ÚLTIMO BESO


Tumbado en la cama, noto como te levantas sin decirme nada. Me das un beso en la mejilla y, aun con los ojos cerrados, siento que me observas con cariño. Cuando te has levantado, te veo sentado en el alfeizar de la ventana mirando al exterior. Procuro no hacer ruido al levantarme y te sorprendes cuando te abrazo por la cintura. Tus manos se encuentran con las mías y las pones sobre tu propio pecho, aún desnudo. Una lágrima se desliza por tu mejilla y yo intento secarla con un beso. Me miras con los ojos llorosos sabiendo que éste es nuestro último amanecer juntos. Revuelvo tu pelo y apoyas tu cabeza sobre mi hombro. Me acaricias el cuello con tu boca y ahora es en mi rostro donde una lágrima corre. Tus labios se acercan pausadamente hacia los míos y nos fundimos en un beso. Es entonces cuando nuestras almas no se diferencian y se fusionan formando una sola. Acaricio tu espalda y mis manos recorren el conocido camino de tu columna. Nos separamos y nuestros ojos se encuentran. Ambos lloramos. Me abrazas y me aprietas contra ti. Quieres sentirme cerca y, casualmente, yo también lo deseo. Cuando tus ojos se convierten en lagunas, sales de la habitación. Me siento en la cama y pienso que ya nunca volveré a vivir este momento. Entierro mi cara entre mis brazos y decoro el suelo con gotas perfectamente circulares. Oigo la puerta cerrándose y salgo corriendo al descansillo. Cuando me asomo, tú ya no estás y me quedo arrodillado en el felpudo mirando una nota que hay sobre él. Tus letras se unen para dejarme tu último mensaje: “Es más difícil separar los labios tras el último beso que decir adiós pero no me atrevo. Te quiero”

Desde mi punto de vista, este es uno de los mejores textos que he escrito. Habrá más cuando encuentre a ese chico que me quiera. Sé que existe, pero quizá no haya llegado el momento. Hasta entonces, esperaré. La esperanza es lo último que se pierde.

23 agosto 2009

AITOR

Te echo de menos. Sólo eso. Te quiero

21 agosto 2009

REFLEXIONES DEL VERANO


Muchas veces, la mayoría, no me doy cuenta de lo que tengo. Prefiero pensar en aquello que me falta, en aquello a lo que aspiro. Tengo mucha suerte de tener a un gran número de personas a mi alrededor. Este verano, he podido darme cuenta de la cantidad de personas que se preocupan por mí. De que Helen no me abandona nunca. De que Aitor está incluso en la distancia, echándome de menos. De que Merche es la única que se ha mantenido a mi lado durante un tiempo. De que Adri coge el teléfono y está más de media hora hablando conmigo sin problema. De que Cristina intenta hacerse un hueco en mi vida porque cree que merece la pena. De que Eva busca un momento para verme aunque yo tarde en contestarla. De que, aunque mi primi no se despegue de su novia, sigue siendo a mi a quien acude si algo va mal. De que Alfonso me sigue llamando para que, a ver si de una puta vez, voy a Ciudad Real a verle. De que Tere siempre consigue sacarme una sonrisa, incluso cuando nadie más lo ha conseguido. De que Juanan cree que me debe mucho sólo por quererle como es e intentar que vea que él es mucho más grande de lo que cree. De que Ana me llama para sólo decirme que tiene ganas de empezar psicología para estar conmigo. De que Cima nunca dice que no, aunque tampoco salga de él llamarme. De que hay mucha gente que te sorprende: Carlos confesándome su miedo a amar, Dani contándome sus debilidades, Ramyi mandándome un mensaje con un “siento no poder hacer nada, anímate y no te ralles”, Xandra con unas buenas noches que te cambian tu forma de ver las cosas, Iria con una sensibilidad que me hace llorar, Mora con sus bromas haciéndome notar que no le importa que sea gay, Yoli que cuanto más la conozco, descubro que somos más similares, Arantxa confiando en mí en pocos días, Ana Punzón cuando te dice llorando que conocerme le ha cambiado la vida, Cris Lozano diciéndome que echa de menos hablar conmigo y que tiene ganas de verme,…
No me puedo quejar, puedo querer más pero no quejarme de lo que tengo. Sólo me tengo que esforzar en que las personas que me rodean estén cómodas conmigo. Las quiero. Ellas, cada una a su manera, me quieren. Hay personas que no he nombrado que también sé que me quieren, que se alegran de haberme conocido. Con ciertas personas tengo intenciones de hacer cosas en el futuro: viajes a albergues, apuntarnos a Teatrosa y hacer un musical (sea Los Miserables u otro, ya me da igual), cantar una canción juntos en María Auxiliadora, ir a las reuniones de los sábados, hacer un interrail, quedar para ir al cine a ver Up, empezar psicología,…
Quiero a la gente que me rodea. A cada uno, como es, con sus pros y sus contras. Pienso que los que me rodean saben que pueden contar conmigo cuando quieran, aunque no sean mis amigos del alma. Soy muy afortunado. Gracias a Dios, a Buda, a Mahoma o a Metalgreymon. Tengo suerte de que haya muchas personas a mi alrededor que se preocupan por mi felicidad. Y no os lo demuestro lo suficiente. Os quiero. A los que he nombrado aquí y a los que no he nombrado (Isa, Mary, Blanca, Luisito, Marta, Nadia,… a vosotros también) A toda persona que haya estado presente en mi vida. Me alegro de que vosotros estéis en mi vida. El tiempo seguirá pasando e iré conociendo a más gente, ni mejor ni peor, sólo diferente. Me encanta conocer gente. Pero espero que sigáis en mi vida. Sé que hay quien se quedará en el camino pero estaré agradecido por lo que hayan aportado a mi vida, siempre me quedará el recuerdo de los buenos momentos que hemos pasado juntos. Gracias por regalarme momentos. Muchas gracias.

10 agosto 2009

PALABRAS PARA JULIA


Tu destino está en los demás

tu futuro es tu propia vida

tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas

que les ayude tu alegría

tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate

de lo que un día yo escribí

pensando en ti

como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes

junto al camino, nunca digas

no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás

como a pesar de los pesares

tendrás amor, tendrás amigos.

09 agosto 2009

I MISS YOU

Cada vez queda menos para que llegue ese día en el que volvamos a vernos...
Pero lo deseo con toda mi alma.
Te quiero.
Siempre.

CAMINOS


Todo camino se empieza con un primer paso. Se avanza poco a poco, imperceptiblemente. A cada paso, se está más cerca de la meta pero, ¿acaso se busca la meta? Se camina para llegar pero se nos olvida el camino. Es cierto que hay cansancio, sed en ocasiones o, incluso, sueño. Pero todo eso nos evita mirar hacia los lados y ver que estamos rodeados de grandes cosas. Quizá por ir demasiado obcecado en no tropezarte, te desvías, pierdes oportunidades. Tenemos el poder de cambiarlo, de ser capaces de arriesgarnos cuando se nos presenta la oportunidad. Sí, sé que podemos caernos, que hay obstáculos que son insalvables pero siempre habrá alguien que nos dé la mano para que podamos levantarnos, para que podamos seguir nuestro camino, con algún rasguño, pero con la vista puesta en él. Nos construimos nuestro propio camino y nos acompaña la gente que nosotros deseamos. Quizá no toda. Hay a quien le invitamos a entrar y decide irse por el primer desvío. Otros cambian su dirección cuando hay otros caminos que les interesan. Pero siempre hay alguien ahí. Guiándonos. O perdiéndonos más de lo que ya estábamos. Pero a nuestro lado, acompañándonos allá donde vayamos. Hoy se llamará X, mañana puede ser X. O tal vez Y. Pero podemos caminar mirando bien arriba para ver las nubes, mirando alrededor para ver las sonrisas de quien nos rodea, montañas que parecen lejanas, árboles esbeltos, mirando nuestra mano para encontrarla agarrada a la de otra persona, mirando hacia atrás para ver el largo camino que ya se ha recorrido, o para recordar alguna de nuestras caídas que hemos sido capaces de superar. No pares de caminar. Es posible que, tras esa montaña, encuentres a ese alguien que te acompañe. Es posible que, detrás de algún río, haya alguien esperándote. Es posible que sigas solo durante algún tiempo. Puedes cambiar tu camino con sólo proponértelo. Sigue buscando y encontrarás aquello que buscas. Quizá no hoy, pero lo encontrarás. Sigue caminando porque el camino está ahí y te esperan grandes cosas en él. ¿No tienes curiosidad por saber que te espera tras esa curva?